BIBLIOGRAFÍA…
· Monereo, C. y Solé, I. (coords.) (1996): El asesoramiento psicopedagógico: una perspectiva profesional y constructiva, Madrid, Alianza Editorial.
· Nicastro, S. y Andreozzi, M. (2003): Asesoramiento pedagógico en acción (la novela del asesor), Buenos Aires, Paidós.
miércoles, 22 de abril de 2009
CARTA DE UN ASESOR DIRIGIDA A UN ASESORADO...
CARTA DE UN ASESOR DIRIGIDA A UN ASESORADO…
A continuación presento una carta aparecida en uno de los libro de Nicastro, S. y Andreozzi, M. (2003). Esta carta, me parece muy importante para visualizar un poco los intereses e inquietudes de un asesor cuando trabajando interviniendo con un alumno. Esta carta es una técnica de los talleres de la jornada de reflexión de asesores pedagógicos.
Raúl:
Estaba tan enojada que no podía ni hablar. Me di cuenta que, al no poder decirte en ese momento que no estaba de acuerdo con tu decisión, quedé de tu lado. Pero cuando lo pensé ya era tarde. Me daba cuenta que estabas buscando mi apoyo y no pude ni decirte que no estaba de acuerdo ni con lo que estabas diciendo. Caí en la trampa de “el que calla otorga”. Me dio miedo enfrentarte y, pensándolo bien, en este momento también me da miedo que puedas hablar de esa manera de mí… Lo peor de esto es que cuando me vinieron a hablar mal de vos, justo aquellos a quienes estás denunciando, tampoco pude reaccionar… Me quedé escuchando otra vez. Es ese momento, sentí que le estaban poniendo palabras a muchas de las cosas que me están pasando con vos. Siento que sos arbitrario y autoritario, que pasamos de ser tus amigos a ser tus enemigos, cambiás las reglas de juego todo el tiempo y en mi trabajo eso es imposible. Siempre me dejás outside… soy un asesor que no tiene a quien asesorar, salvo que te pregunte o haga paso a paso lo que vos me decís y acepte en todo momento tus condiciones… Supongo que esto que estoy escribiendo no te lo podría decir…
Si se analiza bien esta carta, la carta de este asesor podría expresar una situación de doble complicidad. Por un lado, el asesor calla frente al director, aun cuando no está de acuerdo con su planteo y, por otro lado, también calla frente a quienes asumen un comportamiento de denuncia. Se trastocan allí algunos significados; el silencio toma la forma de silenciamiento; la no intromisión puede ser vivida como abandono.
Me tomé la libertad de destacar algunas palabras del texto que indican el enfrentamiento del asesor y asesorado. La persona que escribió esta carta es sólo una de los muchos de los profesionales que asesoran y se encuentran en problemas semejantes a este con algún asesorado. La reflexión que saco de aquí es que antes de realizar una intervención es imprescindible dejar los enfados y miedos; no dando todo por imposible (cada intervención es distinta porque cada alumno es distinto). Además, el asesor tiene que darle confianza y ser comunicativo con el asesorado, y en este caso, debido a sus miedos el clima en la relación no fue la apropiada.
A continuación presento una carta aparecida en uno de los libro de Nicastro, S. y Andreozzi, M. (2003). Esta carta, me parece muy importante para visualizar un poco los intereses e inquietudes de un asesor cuando trabajando interviniendo con un alumno. Esta carta es una técnica de los talleres de la jornada de reflexión de asesores pedagógicos.
Raúl:
Estaba tan enojada que no podía ni hablar. Me di cuenta que, al no poder decirte en ese momento que no estaba de acuerdo con tu decisión, quedé de tu lado. Pero cuando lo pensé ya era tarde. Me daba cuenta que estabas buscando mi apoyo y no pude ni decirte que no estaba de acuerdo ni con lo que estabas diciendo. Caí en la trampa de “el que calla otorga”. Me dio miedo enfrentarte y, pensándolo bien, en este momento también me da miedo que puedas hablar de esa manera de mí… Lo peor de esto es que cuando me vinieron a hablar mal de vos, justo aquellos a quienes estás denunciando, tampoco pude reaccionar… Me quedé escuchando otra vez. Es ese momento, sentí que le estaban poniendo palabras a muchas de las cosas que me están pasando con vos. Siento que sos arbitrario y autoritario, que pasamos de ser tus amigos a ser tus enemigos, cambiás las reglas de juego todo el tiempo y en mi trabajo eso es imposible. Siempre me dejás outside… soy un asesor que no tiene a quien asesorar, salvo que te pregunte o haga paso a paso lo que vos me decís y acepte en todo momento tus condiciones… Supongo que esto que estoy escribiendo no te lo podría decir…
Si se analiza bien esta carta, la carta de este asesor podría expresar una situación de doble complicidad. Por un lado, el asesor calla frente al director, aun cuando no está de acuerdo con su planteo y, por otro lado, también calla frente a quienes asumen un comportamiento de denuncia. Se trastocan allí algunos significados; el silencio toma la forma de silenciamiento; la no intromisión puede ser vivida como abandono.
Me tomé la libertad de destacar algunas palabras del texto que indican el enfrentamiento del asesor y asesorado. La persona que escribió esta carta es sólo una de los muchos de los profesionales que asesoran y se encuentran en problemas semejantes a este con algún asesorado. La reflexión que saco de aquí es que antes de realizar una intervención es imprescindible dejar los enfados y miedos; no dando todo por imposible (cada intervención es distinta porque cada alumno es distinto). Además, el asesor tiene que darle confianza y ser comunicativo con el asesorado, y en este caso, debido a sus miedos el clima en la relación no fue la apropiada.
para saber más...
PARA SABER MÁS…
El asesoramiento psicopedagógico se ha expandido y diversificado notablemente en los últimos años, y ello exige analizarlo desde múltiples puntos de vista.
El asesoramiento psicopedagógico es un recurso que debe ser útil a la institución para que ésta pueda hacer frente a sus cometidos, y además lo haga de forma coherente con las finalidades educativas socialmente acordadas.
Si se tiene en cuenta lo dicho hasta este momento, se comprenderá la afirmación muchas veces expresada de que no hay un único modo de asesorar desde la perspectiva psicopedagógica.
“Hay formas de entender el asesoramiento que son más útiles que otras para la institución educativa, aunque ello no signifique que dispongamos en la actualidad de un modelo o enfoque totalmente definido y acabado. … entendemos que a las muy diversas formas de asesorar subyacen determinados presupuestos –respecto del centro, de la propia intervención, de los objetivos que ésta debe descubrir, respecto del rol que se asume en tanto que asesor-; y que hay configuraciones de ideas o representaciones subyacentes que contribuyen, más que otras, a que el asesoramiento devenga efectivamente un recurso para la institución” (Monereo, C. y Solé, I., 1996).
Todos fuimos asesorados alguna vez y seguramente muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de asesorar a otros en circunstancias y ámbitos de muy diverso tipo: la dirección de una escuela, el trabajo docente en el aula, el diseño y el desarrollo de dispositivos de capacitación y asistencia, las instancias de asesoría y coordinación pedagógica en organizaciones educativas, la elaboración y la puesta en marcha de proyectos educativos de diferente tipo, etc. Éstos son sólo algunos ejemplos de situaciones en las que de un modo u otro se hace presente la práctica del asesoramiento.
Para entender un poco más de qué hablamos cuando nos referimos a asesoramiento, es importante destacar de Nicastro, S. y Andreozzi, M. (2003) lo siguiente:
“La definición del objeto-problema de asesoramiento es uno de los puntos de mayor dificultad en el trabajo del asesor. …El reconocimiento y la definición del objeto-problema que focalizamos es una condición central del trabajo de asesorar, porque:
· Se trata de una definición que nunca se agota, sino que, por el contrario, supone un proceso de construcción y reconstrucción permanente;
· Todo objeto de asesoramiento es en sí mismo complejo y, por lo tanto, requiere un modo de pensamiento que respete esta complejidad en el sentido que Edgar Morin da a este término;
· Supone una decisión que tiene un “efecto cascada” sobre otras estipulaciones del encuadre que mantienen con ella un alto grado de interdependencia;
· La definición del objeto de asesoramiento interroga permanentemente al asesor sobre el sentido, la pertinencia y la oportunidad de lo que se le plantea como “pista” o “indicio” en su trabajo”.
El asesoramiento psicopedagógico se ha expandido y diversificado notablemente en los últimos años, y ello exige analizarlo desde múltiples puntos de vista.
El asesoramiento psicopedagógico es un recurso que debe ser útil a la institución para que ésta pueda hacer frente a sus cometidos, y además lo haga de forma coherente con las finalidades educativas socialmente acordadas.
Si se tiene en cuenta lo dicho hasta este momento, se comprenderá la afirmación muchas veces expresada de que no hay un único modo de asesorar desde la perspectiva psicopedagógica.
“Hay formas de entender el asesoramiento que son más útiles que otras para la institución educativa, aunque ello no signifique que dispongamos en la actualidad de un modelo o enfoque totalmente definido y acabado. … entendemos que a las muy diversas formas de asesorar subyacen determinados presupuestos –respecto del centro, de la propia intervención, de los objetivos que ésta debe descubrir, respecto del rol que se asume en tanto que asesor-; y que hay configuraciones de ideas o representaciones subyacentes que contribuyen, más que otras, a que el asesoramiento devenga efectivamente un recurso para la institución” (Monereo, C. y Solé, I., 1996).
Todos fuimos asesorados alguna vez y seguramente muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de asesorar a otros en circunstancias y ámbitos de muy diverso tipo: la dirección de una escuela, el trabajo docente en el aula, el diseño y el desarrollo de dispositivos de capacitación y asistencia, las instancias de asesoría y coordinación pedagógica en organizaciones educativas, la elaboración y la puesta en marcha de proyectos educativos de diferente tipo, etc. Éstos son sólo algunos ejemplos de situaciones en las que de un modo u otro se hace presente la práctica del asesoramiento.
Para entender un poco más de qué hablamos cuando nos referimos a asesoramiento, es importante destacar de Nicastro, S. y Andreozzi, M. (2003) lo siguiente:
“La definición del objeto-problema de asesoramiento es uno de los puntos de mayor dificultad en el trabajo del asesor. …El reconocimiento y la definición del objeto-problema que focalizamos es una condición central del trabajo de asesorar, porque:
· Se trata de una definición que nunca se agota, sino que, por el contrario, supone un proceso de construcción y reconstrucción permanente;
· Todo objeto de asesoramiento es en sí mismo complejo y, por lo tanto, requiere un modo de pensamiento que respete esta complejidad en el sentido que Edgar Morin da a este término;
· Supone una decisión que tiene un “efecto cascada” sobre otras estipulaciones del encuadre que mantienen con ella un alto grado de interdependencia;
· La definición del objeto de asesoramiento interroga permanentemente al asesor sobre el sentido, la pertinencia y la oportunidad de lo que se le plantea como “pista” o “indicio” en su trabajo”.
diferencias asesoramiento y orientación
Asesoramiento y Orientación: diferencias
La más notoria es la forma en la que el profesorado participa en ese trabajo; el profesorado participa en el asesoramiento y no lo hace en la orientación. Además, el asesoramiento es la relación entre iguales.
El asesoramiento cambiaría según el enfoque del orientador. Según palabras de Montero, L. “Toda práctica educativa depende de un enfoque o de un modelo”.
Hay formas de asesorar muy diferentes y eso va en función de la percepción que tenga cada asesor. Lo importante no es cómo llegar a asesorar, sino el resultado final; es decir, la solución y/o prevención de problemas.
A continuación expongo las diferencias más destacadas del asesoramiento y de la orientación:
· “La actividad de la orientación implica un contacto directo; y el asesoramiento implica un contacto indirecto” (Un grupo, 2009).
· “Una hipótesis de trabajo podría ser que las diferencias entre ambas prácticas residen en los modelos” (Un grupo, 2009).
· “El asesoramiento está dentro de las funciones del orientador según la normativa. Por ese motivo, la práctica del orientador es más amplia que la del asesor” (Montero, L.).
· “El orientador y el asesor pueden ser la misma persona”(Montero, L.). Ejemplo de ello se da en Galicia.
· “La orientación y el asesoramiento son dos prácticas emparentadas en sus metas más valiosas: ayuda y apoyo al sistema educativo”. A continuación presento una tabla que aclara muy bien las diferencias más importantes con respecto a la orientación y al asesoramiento.
ORIENTACIÓN
ASESORAMIENTO
ORIGEN
Guidance, Counseling
Support, Adviser
PRÁCTICA
Directa: con estudiantes
Indirecta: con profesores u otros miembros de la comunidad educativa.
PODER
Asimetría
Horizontabilidad, profesionales con el mismo estatus.
COMUNICACIÓN
Unidireccional
Bidireccional
META
Resolución de problemas
Capacitación de asesores y asesorados.
(en los próximos días arreglaré esto, porque se me desconfiguró)
La más notoria es la forma en la que el profesorado participa en ese trabajo; el profesorado participa en el asesoramiento y no lo hace en la orientación. Además, el asesoramiento es la relación entre iguales.
El asesoramiento cambiaría según el enfoque del orientador. Según palabras de Montero, L. “Toda práctica educativa depende de un enfoque o de un modelo”.
Hay formas de asesorar muy diferentes y eso va en función de la percepción que tenga cada asesor. Lo importante no es cómo llegar a asesorar, sino el resultado final; es decir, la solución y/o prevención de problemas.
A continuación expongo las diferencias más destacadas del asesoramiento y de la orientación:
· “La actividad de la orientación implica un contacto directo; y el asesoramiento implica un contacto indirecto” (Un grupo, 2009).
· “Una hipótesis de trabajo podría ser que las diferencias entre ambas prácticas residen en los modelos” (Un grupo, 2009).
· “El asesoramiento está dentro de las funciones del orientador según la normativa. Por ese motivo, la práctica del orientador es más amplia que la del asesor” (Montero, L.).
· “El orientador y el asesor pueden ser la misma persona”(Montero, L.). Ejemplo de ello se da en Galicia.
· “La orientación y el asesoramiento son dos prácticas emparentadas en sus metas más valiosas: ayuda y apoyo al sistema educativo”. A continuación presento una tabla que aclara muy bien las diferencias más importantes con respecto a la orientación y al asesoramiento.
ORIENTACIÓN

ASESORAMIENTO
ORIGEN
Guidance, Counseling
Support, Adviser
PRÁCTICA
Directa: con estudiantes
Indirecta: con profesores u otros miembros de la comunidad educativa.
PODER
Asimetría
Horizontabilidad, profesionales con el mismo estatus.
COMUNICACIÓN
Unidireccional
Bidireccional
META
Resolución de problemas
Capacitación de asesores y asesorados.
(en los próximos días arreglaré esto, porque se me desconfiguró)
orientación
Según Rodríguez Romero (1996) cuando se habla de orientación nos referimos a:
- La orientación trabaja con sujetos en desventajas con el orientador (concepto de poder en sentido de influencia) y con dependencia con el orientador.
- Un tratamiento un poco paternalista.
- Una práctica con una personalidad bastante consolidada (la orientación).
- Hay diferencias de estatus con el profesorado.
Orientar es un concepto más amplio, que también incluye el asesoramiento, la coordinación y dinamización.
- La orientación trabaja con sujetos en desventajas con el orientador (concepto de poder en sentido de influencia) y con dependencia con el orientador.
- Un tratamiento un poco paternalista.
- Una práctica con una personalidad bastante consolidada (la orientación).
- Hay diferencias de estatus con el profesorado.
Orientar es un concepto más amplio, que también incluye el asesoramiento, la coordinación y dinamización.
asesor
ASESOR
El asesor tiene que ser honesto intelectual. Tiene que buscar una cierta imparcialidad. No decirle lo que le interese al asesor, sino lo que le interesa al asesorado. Con esto quiero decir, que no se debe coaccionarlo.
“La mejor función del asesor es alguien que ayuda y su gran meta sería acabar siendo innecesario” (Montero,L.). Estoy de acuerdo con esta afirmación, ya que para ser un buen asesor, es imprescindible ayudar sin pedir nada a cambio, sin una coacción por medio. De esta forma, llegará un momento que el asesorado no necesite el asesoramiento del asesor; de tal forma que este último será innecesario.
Por otro lado, existen asesores internos y externos. Los primeros son los que trataré a lo largo de este portafolio. Me centraré en el asesoramiento de un centro educativo dándole especial importancia al asesor interno; esto no quiere decir, que no mencionemos en algún momento del asesor externo como colaborador del asesor interno en ciertos momentos en los que se necesite. Tenemos que tener claro, que el asesor interno es el orientador; y este desempeña la función de apoyo.
Existen los asesores externos (los que están en otras instituciones), asesores internos (que desempeñan las funciones de apoyo y ayuda) y los asesores internos-externos (que trabajan en red de orientadores. Es aquel asesor que coyunturamente realiza una función de ayuda en un centro en que no tiene plaza fija).
A continuación presento la clasificación de orientaciones del asesoramiento curricular, según Moreno Olmedilla (2004):
· Burócraticos: se ve al asesor como gestor.
· Experto consultor: Según Suárez, A. es importante saber argumentar en todo momento.
· Dinamizador: es el más activo. Este no espera a que el asesor acuda a él.
· “Amigo crítico”: aquí el asesor ayuda a transformar la realidad.
Es importante no menospreciar ningún modelo de los mencionados anteriormente. De lo que se trata, es de coger de cada uno lo mejor para que exista un asesoramiento curricular efectivo. Además, es importante tener en cuenta también el modelo psicopedagógico.
Asimismo, con respecto a la ayuda que el asesor necesita recibir para poder, a su vez, ayudar a otros, nos referimos especialmente a los espacios de intercambio, de escucha experta, a la presencia de otro que intermedie entre el asesor y su trabajo para que éste pueda mantener la distancia necesaria, la contención emocional, la revisión y la generación de propuestas ligadas a la acción. En algún sentido, se trata de una ayuda que colabora con el proceso de formación, en tanto representa la ocasión de desarrollar herramientas de análisis e inteligibilidad de la práctica de asesoramiento a partir de la reconstrucción de la experiencia vivida a la anticipación y la definición de las modalidades de intervención a ensayar en cada caso.
El asesor tiene que ser honesto intelectual. Tiene que buscar una cierta imparcialidad. No decirle lo que le interese al asesor, sino lo que le interesa al asesorado. Con esto quiero decir, que no se debe coaccionarlo.
“La mejor función del asesor es alguien que ayuda y su gran meta sería acabar siendo innecesario” (Montero,L.). Estoy de acuerdo con esta afirmación, ya que para ser un buen asesor, es imprescindible ayudar sin pedir nada a cambio, sin una coacción por medio. De esta forma, llegará un momento que el asesorado no necesite el asesoramiento del asesor; de tal forma que este último será innecesario.
Por otro lado, existen asesores internos y externos. Los primeros son los que trataré a lo largo de este portafolio. Me centraré en el asesoramiento de un centro educativo dándole especial importancia al asesor interno; esto no quiere decir, que no mencionemos en algún momento del asesor externo como colaborador del asesor interno en ciertos momentos en los que se necesite. Tenemos que tener claro, que el asesor interno es el orientador; y este desempeña la función de apoyo.
Existen los asesores externos (los que están en otras instituciones), asesores internos (que desempeñan las funciones de apoyo y ayuda) y los asesores internos-externos (que trabajan en red de orientadores. Es aquel asesor que coyunturamente realiza una función de ayuda en un centro en que no tiene plaza fija).
A continuación presento la clasificación de orientaciones del asesoramiento curricular, según Moreno Olmedilla (2004):
· Burócraticos: se ve al asesor como gestor.
· Experto consultor: Según Suárez, A. es importante saber argumentar en todo momento.
· Dinamizador: es el más activo. Este no espera a que el asesor acuda a él.
· “Amigo crítico”: aquí el asesor ayuda a transformar la realidad.
Es importante no menospreciar ningún modelo de los mencionados anteriormente. De lo que se trata, es de coger de cada uno lo mejor para que exista un asesoramiento curricular efectivo. Además, es importante tener en cuenta también el modelo psicopedagógico.
Asimismo, con respecto a la ayuda que el asesor necesita recibir para poder, a su vez, ayudar a otros, nos referimos especialmente a los espacios de intercambio, de escucha experta, a la presencia de otro que intermedie entre el asesor y su trabajo para que éste pueda mantener la distancia necesaria, la contención emocional, la revisión y la generación de propuestas ligadas a la acción. En algún sentido, se trata de una ayuda que colabora con el proceso de formación, en tanto representa la ocasión de desarrollar herramientas de análisis e inteligibilidad de la práctica de asesoramiento a partir de la reconstrucción de la experiencia vivida a la anticipación y la definición de las modalidades de intervención a ensayar en cada caso.
Asesoramiento y Educación: Situaciones
· Formación permanente del profesorado.
· Inspección educativa.
· Orientación escolar.
· Innovación educativa.
Rodríguez Romero (1996)
(en los próximos días explicaré este punto)
· Inspección educativa.
· Orientación escolar.
· Innovación educativa.
Rodríguez Romero (1996)
(en los próximos días explicaré este punto)
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