CARTA DE UN ASESOR DIRIGIDA A UN ASESORADO…
A continuación presento una carta aparecida en uno de los libro de Nicastro, S. y Andreozzi, M. (2003). Esta carta, me parece muy importante para visualizar un poco los intereses e inquietudes de un asesor cuando trabajando interviniendo con un alumno. Esta carta es una técnica de los talleres de la jornada de reflexión de asesores pedagógicos.
Raúl:
Estaba tan enojada que no podía ni hablar. Me di cuenta que, al no poder decirte en ese momento que no estaba de acuerdo con tu decisión, quedé de tu lado. Pero cuando lo pensé ya era tarde. Me daba cuenta que estabas buscando mi apoyo y no pude ni decirte que no estaba de acuerdo ni con lo que estabas diciendo. Caí en la trampa de “el que calla otorga”. Me dio miedo enfrentarte y, pensándolo bien, en este momento también me da miedo que puedas hablar de esa manera de mí… Lo peor de esto es que cuando me vinieron a hablar mal de vos, justo aquellos a quienes estás denunciando, tampoco pude reaccionar… Me quedé escuchando otra vez. Es ese momento, sentí que le estaban poniendo palabras a muchas de las cosas que me están pasando con vos. Siento que sos arbitrario y autoritario, que pasamos de ser tus amigos a ser tus enemigos, cambiás las reglas de juego todo el tiempo y en mi trabajo eso es imposible. Siempre me dejás outside… soy un asesor que no tiene a quien asesorar, salvo que te pregunte o haga paso a paso lo que vos me decís y acepte en todo momento tus condiciones… Supongo que esto que estoy escribiendo no te lo podría decir…
Si se analiza bien esta carta, la carta de este asesor podría expresar una situación de doble complicidad. Por un lado, el asesor calla frente al director, aun cuando no está de acuerdo con su planteo y, por otro lado, también calla frente a quienes asumen un comportamiento de denuncia. Se trastocan allí algunos significados; el silencio toma la forma de silenciamiento; la no intromisión puede ser vivida como abandono.
Me tomé la libertad de destacar algunas palabras del texto que indican el enfrentamiento del asesor y asesorado. La persona que escribió esta carta es sólo una de los muchos de los profesionales que asesoran y se encuentran en problemas semejantes a este con algún asesorado. La reflexión que saco de aquí es que antes de realizar una intervención es imprescindible dejar los enfados y miedos; no dando todo por imposible (cada intervención es distinta porque cada alumno es distinto). Además, el asesor tiene que darle confianza y ser comunicativo con el asesorado, y en este caso, debido a sus miedos el clima en la relación no fue la apropiada.
A continuación presento una carta aparecida en uno de los libro de Nicastro, S. y Andreozzi, M. (2003). Esta carta, me parece muy importante para visualizar un poco los intereses e inquietudes de un asesor cuando trabajando interviniendo con un alumno. Esta carta es una técnica de los talleres de la jornada de reflexión de asesores pedagógicos.
Raúl:
Estaba tan enojada que no podía ni hablar. Me di cuenta que, al no poder decirte en ese momento que no estaba de acuerdo con tu decisión, quedé de tu lado. Pero cuando lo pensé ya era tarde. Me daba cuenta que estabas buscando mi apoyo y no pude ni decirte que no estaba de acuerdo ni con lo que estabas diciendo. Caí en la trampa de “el que calla otorga”. Me dio miedo enfrentarte y, pensándolo bien, en este momento también me da miedo que puedas hablar de esa manera de mí… Lo peor de esto es que cuando me vinieron a hablar mal de vos, justo aquellos a quienes estás denunciando, tampoco pude reaccionar… Me quedé escuchando otra vez. Es ese momento, sentí que le estaban poniendo palabras a muchas de las cosas que me están pasando con vos. Siento que sos arbitrario y autoritario, que pasamos de ser tus amigos a ser tus enemigos, cambiás las reglas de juego todo el tiempo y en mi trabajo eso es imposible. Siempre me dejás outside… soy un asesor que no tiene a quien asesorar, salvo que te pregunte o haga paso a paso lo que vos me decís y acepte en todo momento tus condiciones… Supongo que esto que estoy escribiendo no te lo podría decir…
Si se analiza bien esta carta, la carta de este asesor podría expresar una situación de doble complicidad. Por un lado, el asesor calla frente al director, aun cuando no está de acuerdo con su planteo y, por otro lado, también calla frente a quienes asumen un comportamiento de denuncia. Se trastocan allí algunos significados; el silencio toma la forma de silenciamiento; la no intromisión puede ser vivida como abandono.
Me tomé la libertad de destacar algunas palabras del texto que indican el enfrentamiento del asesor y asesorado. La persona que escribió esta carta es sólo una de los muchos de los profesionales que asesoran y se encuentran en problemas semejantes a este con algún asesorado. La reflexión que saco de aquí es que antes de realizar una intervención es imprescindible dejar los enfados y miedos; no dando todo por imposible (cada intervención es distinta porque cada alumno es distinto). Además, el asesor tiene que darle confianza y ser comunicativo con el asesorado, y en este caso, debido a sus miedos el clima en la relación no fue la apropiada.
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